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Desde siempre el hombre siempre ha tenido miedo de lo que pueda acontecer en su futuro. El refrán “nadie está libre de nada” parece reflejar muy bien dicha actitud y, por ende, la necesidad de encontrar la respuesta a sus dudas más inquietantes. Si bien no todas han sido resueltas, en la antigüedad los seres humanos tuvieron como principal medio de consulta a los oráculos, que si bien ya no tienen la misma cantidad de creyentes, aún conservan un gran halo de misticismo y espíritu predictivo.



Tan respetados como temidos, los oráculos eran vistos como la manera de conectarse con los dioses para saber sus designios en torno a la vida futura de una persona o nación, como lo ejemplifica la tragedia griega de Sófocles “Edipo Rey” en la que, por cierto, el protagonista no sale bien parado.

En la actualidad conocemos muchos tipos de oráculos provenientes de diversas culturas. Sin embargo, hay algunos con mayor aceptación que otros por los clarivendentes, debido a que concentran mejor una variedad de ayudas para los consultantes. Así tenemos al Oráculo de Bellini que puede brindar un gran soporte adivinatorio gracias a sus dibujos evocativos y los significados sugeridos de las intuiciones espontáneas con que se ponen en práctica las sesiones.

Cabe señalar que dichas intuiciones son muy apreciadas porque permiten dilucidar, quizá con mayor claridad que en otro tipo de oráculos, ideas, sentimientos, guías e incluso visiones de futuros conflictos que pueden ser evitados. Para ello el oráculo de Bellini funcionan en base a 7 planetas representados en grupos de 7 cartas, las cuales aportan información adicional con los valores planetarios del Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.

En este tipo de oráculo la lectura empieza del lado derecho. Para que sus resultados sean efectivos se recomienda escoger un lugar tranquilo y tener la mente despejada para prestar la mayor atención posible a lo que nos quiere decir. Una vez que hemos finalizado nuestra consulta, debemos guardar cuidadosamente las cartas en su lugar y no hacer alarde a otras personas de la misma, en especial si tienen el carácter fuerte u hostil.

Para obtener mejores resultados en nuestra consulta (tomando al pie de la letra sus instrucciones podemos hacer de consultantes y consultados a la vez), también se aconseja proteger el ambiente con velas e incienso. El color de las velas corresponderá al día de la semana en que efectuemos la práctica. Así, el lunes será blanca; el martes, roja; el miércoles, naranja; el jueves, azul; el viernes, verde; el sábado, marrón; y el domingo, dorada.


 

 

 

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